Preparación consciente antes de salir
Planificar sin prisa es el primer acto de respeto hacia el camino. Investiga con libros, conversa con quienes ya estuvieron allí y decide qué puedes dejar en casa para aligerar el cuerpo y la mente. Diseña márgenes de error, horas vacías y rutas alternativas que admitan improvisación. Así, la incertidumbre se vuelve aliada, la paciencia se fortalece y la jornada gana profundidad, sentido y gratitud desde el primer amanecer del viaje.